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Eilen Carrasquel: "La música es todo lo que soy y lo que quiero ser”

La flautista principal de la OFMA repasa sus 10 años en la orquesta, analiza los retos técnicos de Stamitz para la gala dominical y ofrece consejos metodológicos para las nuevas generaciones de músicos ante el concierto frente al mar.

PorVanessa González Hernández
Eilen Carrasquel: "La música es todo lo que soy y lo que quiero ser”

El próximo domingo 24 de mayo, el salón El Morro del Hotel Eurobuilding será el escenario de "Clásico frente al Mar", una cita donde la Orquesta Filarmónica Metropolitana de Anzoátegui (OFMA) abordará un programa de rigurosa factura clásica bajo la batuta del mtro. José Carmelo Calabrese. La responsabilidad solista de la jornada recaerá en Eilen Carrasquel, flautista principal de la institución, quien ejecutará el primer movimiento del Concierto en Sol mayor de Carl Stamitz, una obra referencial para la literatura del instrumento.

Con diez años de trayectoria ininterrumpida dentro de la OFMA, Carrasquel ha transitado por todos los roles de su fila, desde el flautín hasta la primera flauta, e incluso ha asumido la dirección orquestal en una oportunidad. Formada inicialmente en las escuelas Vicente Emilio Sojo y Ángel Mottola, a los 14 años ingresó al Conservatorio de Música Simón Bolívar en Caracas, institución a la que retornó recientemente para continuar su perfeccionamiento académico bajo la tutela del maestro Glenn Michael Egner.

En entrevista exclusiva, la instrumentista analiza las implicaciones técnicas de su próximo compromiso y reflexiona sobre el ejercicio de la docencia y la práctica musical en el contexto actual.

 El reto físico de Mannheim

— El primer movimiento del concierto de Carl Stamitz posee una exigencia de articulación y claridad sumamente estricta. ¿Cuál es el principal desafío técnico que impone esta obra al ejecutante?

— El mayor desafío es adquirir la condición física y la resistencia necesarias para interpretar un concierto de esta envergadura. En el Clasicismo, la respiración, la articulación, la proyección y el color del sonido lo son todo para garantizar una ejecución exitosa. No es solo un asunto digital; es un reto de control aerodinámico y muscular.

— A diferencia de la densidad dramática que presenta la Sinfonía n.º 25 de Mozart —pieza que completa el programa dominical—, ¿cómo defines el carácter de este movimiento de Stamitz?

— Para mí, este primer movimiento posee matices muy coloridos. Tiene un corte casi marcial en algunas de sus frases conductoras, una estructura rítmica muy definida que hace que el lado más brillante y cristalino del sonido de la flauta florezca en la sala.

— Esta obra tiene además una carga simbólica dentro de tu hoja de vida académica.

— Así es. Este concierto, junto al de Sol mayor de Mozart, es una de las piezas obligatorias que los flautistas debemos encarar en las audiciones profesionales. En mi caso particular es muy especial: fue el primer concierto para flauta que aprendí en mi vida y con el que audicioné para ingresar al Conservatorio Simón Bolívar. ¡Volver a él es regresar a mis bases!

Sincronía y dirección

— ¿Cómo se ha desarrollado el proceso de acoplamiento con la orquesta y qué perspectiva tienes ante el trabajo con el maestro invitado José Carmelo Calabrese?

— Al cumplir una década dentro de la OFMA, conozco con precisión la manera en que la orquesta interpreta y articula las obras. Eso facilitó que el acoplamiento técnico fuera rápido y que la música fluyera de forma natural desde el primer ensayo. Respecto al maestro Calabrese, aspiro a obtener un intercambio musical riguroso. De las experiencias compartidas con directores invitados siempre se extraen aprendizajes sustanciales que nutren el desempeño futuro.

— En los minutos previos a salir al escenario, cuando la concentración es fundamental, ¿tienes alguna rutina o preparación específica?

— Antes de tocar, recurro constantemente a un mantra basado en una frase icónica de uno de mis maestros: "Una sola manera de tocar la flauta". Es una consigna que me recuerda la estabilidad técnica y mental que se requiere antes de la primera nota.

La disciplina del sonido

— Además de tu rol en la orquesta, ejerces la docencia en la Academia Bohème. ¿Qué deficiencias observas en los procesos de formación actuales y qué consejos les das a los estudiantes?

— El principal consejo es que sean inteligentes y maduros al momento de abordar el estudio diario. Actualmente existe una tendencia a querer resolver los pasajes con prisa, buscando velocidad y descuidando las bases. Para lograr un desempeño óptimo en la flauta se necesita cuerpo en el sonido, sincronización exacta en la digitación y una articulación limpia.

— ¿Cómo se traduce eso en la práctica diaria en el aula?

— Hay que trabajar con calma: notas largas, ejercicios de flexibilidad y consolidación del apoyo abdominal antes de intentar correr hacia los pasajes rápidos. El metrónomo suele ser visto como el mayor enemigo del estudiante, pero en realidad es el aliado más honesto que tiene cualquier ejecutante. Hay que aprender a caminar antes de correr. En la música, la calidad siempre debe prevalecer sobre la cantidad.

— Para concluir, después de pausar temporalmente tus estudios superiores por la realidad del país, regresar al conservatorio y mantener una agenda activa entre las clases y los ensayos, ¿qué te impulsa a seguir en el atril cada día?

Ser músico es todo lo que soy y todo lo que quiero ser. La música tiene una dualidad muy honesta: es un refugio que me consuela en los momentos complejos, pero también es la fuerza que alegra mi vida . Mi meta es clara: quiero seguir haciendo esto hasta el final.

Con este encuentro, la OFMA continúa consolidando espacios para el intercambio cultural en la región. La invitación queda abierta para este domingo 24 de mayo a las 5:00 P.M. en el Salón El Morro del Hotel Eurobuilding, para disfrutar del talento nacional frente al mar. Entradas en orquestaofma.com.